El
cachorro
El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que leía: "Cachorritos
en venta".
Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito
apareció en la tienda preguntando: "¿Cuál es el precio de los
perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la
mano en su
bolsillo y sacó unas monedas: "Solo tengo $2.37... ¿puedo
verlos?".
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo
seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose
considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito
rezagado que cojeaba.
"¿Qué le pasa a ese perrito?", preguntó.
El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario
le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de
su vida.
El niñito se emocionó mucho y exclamó: " Ese es el
perrito que yo quiero comprar!". Y el hombre replicó: "No, tu
no vas a comprar ese cachorro, si tu realmente lo
quieres, yo te lo regalo". Y el niñito se disgustó, y
mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que
usted me lo regale. El vale tanto como los otros perritos y yo le
pagaré el precio completo.
De hecho, si Ud. me permite, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50
centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo".
El hombre contesto: "Tu en verdad no querrás comprar ese
perrito, hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como
los otros perritos".
El niñito se agacho y se levantó la pierna de su pantalón para
mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada
por un gran aparato de metal. Miro de nuevo al hombre y le dijo:
"Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará
a alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora entendiendo la situación, y con sus ojos
llenos de lágrimas y sonriendo al niño le dijo: "Hijo, solo espero
y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".
Y tú, ¿intentas comprender a los demás?.
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autor desconocido
Enviado por:
Alvaro Cordero Vega - Costa Rica
Graciela Esther Sánchez - Martinez - Buenos Aires
Maria del Carmen Espinoza - México
Tres
consejos
Una pareja de recién casados era muy pobre y
vivía de los favores de un pueblito del interior.
Un día el marido, luego de pensarlo mucho, le hizo la siguiente
propuesta a su esposa:- Querida, voy a salir de la casa, voy a viajar bien
lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar,
y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar
lejos, sólo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo este lejos, me
seas fiel, pues yo te seré fiel a ti.
Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar
un hacendado que estuviera necesitando de alguien, para ayudarlo en su
hacienda. El joven llegó, se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió
hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también.
El pacto fue el siguiente:- Déjeme trabajar por el tiempo que yo necesite
y entienda que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no
quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta
de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, Ud. me dará
el dinero que yo haya ganado.
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin
vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acercó a su patrón
y le dijo:- Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa.-
El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a
cumplirlo, sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está
bien? Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te
doy tres consejos, y no te doy el dinero, y te vas.
Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos, y viceversa. Vete a tu
cuarto, piénsalo y después me das la respuesta.
Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo:QUIERO LOS TRES
CONSEJOS El patrón le recordó:- Si te doy los consejos, no te doy el
dinero.Y el empleado respondió:- Quiero los consejos...El patrón
entonces le aconsejó:
1. NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA, caminos más
cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE
REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.
3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO
Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era
tan joven, así:- AQUÍ TIENES TRES PANES,
estos dos para comer durante en viaje y este,
el tercero, es para comer con su esposa
cuando llegues a tu casa.
El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de
su casa y de su esposa que él tanto amaba.
Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y
le preguntó:- ¿Para donde vas? Él le respondió:- Voy a un lugar muy
distante que queda a mas de veinte días de caminata por esta
carretera...La persona le dijo entonces: - Este camino es muy largo, yo
conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días. El joven contento,
comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo,
entonces volvió a seguir por el camino normal. Días después supo por
comentarios en un pueblo cercano que el atajo lo llevaba seguro a una
emboscada.
Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una
pensión donde poder hospedarse, pagó la tarifa por día y después de
tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se despertó asustado con
gritos aterradores. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta
para ir a donde escuchó el grito.Cuando
estaba abriendo la puerta se acordó del segundo consejo. Regresó
a la cama, y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el
dueño de la posada le preguntó si no había escuchado los gritos, y él
le contestó que s i lo había escuchado. El dueño de la posada le
preguntó: -¿Y no sintió curiosidad ?Él le
contesto que no. A lo que el dueño le respondió:- Ud. es el primer huésped
que sale vivo de aquí, pues unos ladrones y asesinos, robaron y luego
mataron a todos los huéspedes del hotel que salieron asustados de sus
habitaciones.
El joven siguió con su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Después
de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles
humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, caminó y vio entre los
arbustos la silueta de su esposa.
Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no
estaba sola. Anduvo un poco más y notó que ella tenía sobre sus piernas
un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio
aquella escena, su corazón se llenó de odio y
amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad.Respiró
profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el
tercer consejo.
Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche
y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría,
él dijo:- NO VOY A MATAR A MI ESPOSA.- Voy a volver con mi patrón y a
pedirle que me acepte de vuelta.- Sólo que antes, quiero decirle a mi
esposa que siempre le fui fiel a ella. Se dirigió a la puerta de la casa
y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su
cuello y lo abraza afectuosamente. El trata de quitársela de arriba, pero
no lo consigue. Entonces con lágrimas en los ojos y le dijo:- Yo
te fui fiel y tu me traicionaste... Ella espantada le responde: -¿Cómo?
Yo nunca te traicioné, te espere durante veinte años.Él entonces le
preguntó:- ¿Y quién era ese hombre que
acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contestó:- AQUEL HOMBRE
ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy,
él tiene veinte años de edad.
Entonces el marido entró, conoció, abrazo a su hijo y les contó toda su
historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se
sentaron a comer el último pan juntos.DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE
AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al
abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de
dedicación.
Para meditar:
Y tu...? tomas el dinero o los consejos... tomas los caminos con atajos,
sientes curiosidad por el mal y tomas decisiones en momentos de odio y
dolor?? Piénsalo.... "La gente olvidará lo que dijiste y lo que
hiciste, pero nunca ¡cómo los hiciste
sentir!".-----------------------------------------------
Autor desconocido
Enviado por:
Alvaro Cordero Vega - Costa Rica
Carmen Fernandez - Cancun, México

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Una ciudad llamada
Kammir
Un día, un hombre que yo definiría como un buscador, sintió que
debería ir a la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso
riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de
si mismo, de modo que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los
polvorientos caminos divisó a lo lejos la ciudad de Kammir. Un poco antes
de llegar al pueblo una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la
atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de
árboles, pájaros y flores bellas. La rodeaba por completo una especie de
valla de madera lustrada. Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto sintió que olvidaba el pueblo y
sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El
buscador traspaso el portal y camino lentamente entre las piedras blancas
que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en
cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un
buscador, y quizás por eso descubrió sobre una de las piedras, aquella
inscripción: Aquí yace Abdul Tareg vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y
3 días. Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era
simplemente una piedra, era una lapida. Sintió pena al pensar que un
niño de tan corta edad estuviera enterrado en ese lugar. Mirando a su
alrededor el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado tenía también
una inscripción. Se acercó a leerla decía: Aquí yace Yamir Kalib
vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.
El buscador se sintió terriblemente abatido. Ese
hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una
leyó las lapidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el
tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que más lo conectó con el
espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba
apenas los 11 años.
Embargado por un dolor terrible se sentó y se
puso a llorar. El cuidador del cementerio, que pasaba por ahí, se
acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si
lloraba por algún familiar. No, ningún familiar dijo el buscador. ¿Qué
pasa con este pueblo? ¿Qué cosa terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué
tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible
maldición que pesa sobre esta gente que los ha obligado a construir un
cementerio de niños?
El anciano respondió: Puede usted serenarse. No
hay tal maldición. Lo que sucede es que Aquí tenemos una vieja
costumbre. Le contare: Cuando un joven cumple quince años sus padres le
regalan una libreta como ésta que tengo aquí colgando del cuello. Y es
tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno
disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la
izquierda, que fue lo disfrutado... a la derecha, cuanto tiempo duro el
gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella.
¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿una
semana? ¿dos? ¿tres semanas y media? Y después, la emoción del primer
beso, el placer maravilloso de la primera noche, ¿cuanto duró? ¿el
minuto y medio del beso..? ¿dos días..? ¿una semana..? Y el casamiento
de sus amigos..? ¿Y el viaje mas deseado..? ¿Y el encuentro con quien
vuelve de un país lejano..? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de esas
sensaciones...? ¿Horas? ¿días? así... vamos anotando en la
libreta cada momento que disfrutamos.
Cuando alguien muere es nuestra costumbre abrir
su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su
tumba, porque es, amigo caminante, el único y verdadero tiempo VIVIDO.
y tu libreta,
¿cuanto tiempo tiene?
Vive la vida a plenitud "y
con propósito,"*
para que esa libreta que llevas por dentro sea la que tenga mas años de
"VERDADERO TIEMPO VIVIDO"
Extraído del libro Cuentos para
Pensar - Jorge Bucay
*
Entre comillas del
webmaster

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Damón
y Pitias
Esta historia transcurre en la ciudad-estado
siciliana de Siracusa, en el siglo IV antes de Cristo. El orador romano
Cicerón nos cuenta que Damón y Pitias eran seguidores del filosofo
Pitágoras. Aún hoy, su historia es ejemplo de la amistad sin reservas
que brinda todos los motivos para la confianza y no deja margen para la
duda.
Damón y Pitias habían sido
excelentes amigos desde la infancia. Cada cual confiaba en el otro como en
un hermano, y cada cual sabía en su corazón que sería capaz de
todo por su amigo. Con el tiempo llegó el momento de demostrar la hondura
de su devoción.
Sucedió de esta manera. Dionisio,
el monarca de Siracusa, se fastidió cuando oyó los discursos que
pronunciaba Pitias. El joven estudioso decía al público que ningún
hombre debía ejercer poder ilimitado sobre otro, y que los tiranos eran
reyes injustos.
En un arrebato de ira,
Dionisio convocó a Pitias y su amigo.- ¿ Quiénes creéis que sois, para
sembrar el descontento entre la gente ? - Preguntó. Yo sólo digo
la verdad - respondió Pitias -. No puede haber nada de malo en ello.- ¿
Y tu verdad sostiene que los reyes tienen demasiado poder y que sus leyes
no son buenas para sus súbditos ?
- Si un Rey ha tomado el poder
sin autorización del pueblo, eso es lo que yo diría.- Estas palabras son
traición - gritó Dionisio -. Estas conspirando para derrocarme.
Retráctate de tus palabras, o enfrenta las consecuencias.- No me
retractaré - respondió Pitias.- Entonces morirás. ¿ Tienes un último
pedido ?- Sí. Déjame ir a casa para despedirme de mi esposa y mis hijos,
y para poner mis cosas en orden.- Veo que no sólo crees que soy injusto,
sino que además soy estúpido -rió desdeñosamente Dionisio -. Si te
dejo salir de Siracusa, no volveré a verte.
- Te haré un juramento.- ¿ Qué
clase de juramento podrías hacer que me indujera a creer que
regresarás?- preguntó Dionisio. En ese momento Damón, que había
permanecido en silencio, se adelantó.- Yo seré su garantía - dijo -.
Reténme en Siracusa, como prisionero, hasta el regreso de Pitias. Nuestra
amistad es bien conocida. Puedes tener la certeza de que Pitias regresará
mientras me tengas aquí. Dionisio estudió en silencio a ambos amigos.-
Muy bien - dijo al fin-. Pero si deseas tomar el lugar de tu amigo, debes
estar dispuesto a aceptar su sentencia si él rompe su promesa.
Si Pitias no regresa a Siracusa,
morirás en su lugar. - Él mantendrá su palabra - respondió Damón -.
No tengo la menor duda de ello. Pitias obtuvo autorización para irse por
un tiempo, y Damón fue a dar a la cárcel.
Al cabo de varios días, como Pitias
no aparecía, Dionisio no pudo con su curiosidad y fue a la prisión para
ver si Damón se arrepentía del trato que había hecho. - Tu tiempo se
está acabando - se mofó el monarca de Siracusa -. Será inútil pedir
piedad. Fuiste un necio en confiar en la promesa de tu amigo. ¿ De veras
creíste que sacrificaría su vida por tí o por cualquier otro ? - Sólo
ha sufrido una demora - respondió Damón sin inmutarse -. Los vientos le
han impedido navegar, o tal vez ha sufrido un accidente en la carretera.
Pero si es humanamente posible, él regresará a tiempo. Creo en su virtud
tanto como en mi existencia. Dionisio se asombró de la confianza del
prisionero. - Veremos - dijo, y dejó a Damón en su celda.
Llegó el día fatal. Damón fue
sacado de la prisión y conducido ante el verdugo. Dionisio lo saludó con
una sonrisa socarrona. - Parece que tu amigo no ha llegado - rió -. ¿
Qué piensas ahora de él ? - Es mi amigo - respondió Damón -. Confío
en él.
Y mientras hablaba, las
puertas se abrieron y Pitias entró tambaleándose. Estaba pálido y
magullado, y apenas podía hablar de cansancio. Se arrojó en brazos de su
amigo. - Estás a salvo, loados sean los dioses - jadeó -. Parece que los
hados conspiraban contra nosotros. Mi barco naufragó en una tormenta, y
luego me atacaron salteadores. Pero me negué a abandonar mis esperanzas,
y logré llegar a tiempo. Estoy dispuesto a cumplir mi sentencia de
muerte.
Dionisio quedó atónito al oír
estas palabras, y sus ojos y su corazón se abrieron. Era imposible
resistir el poder de semejante constancia. - La sentencia queda revocada -
declaró -. Nunca creí que tanta fe y lealtad pudieran existir en la
amistad. Me has demostrado cuán equivocado estaba, y es justo que seas
recompensado con tu libertad. Pero a cambio os pediré un gran servicio.
- ¿ A qué te refieres ? - preguntaron los amigos. - Enseñadme a formar
parte de una amistad tan noble.
Autor: William J. Bennett.
COLABORACIÓN ENVIADA POR: Luis Eduardo Bortoletto - Córdoba - Argentina
Una
historia real
Su
nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre.
Un
día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento
pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano.
Dejó
caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hasta la
cintura en el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando
y esforzándose por liberarse.
El
granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y
espantosa muerte.
Al
día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble,
elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al
que el granjero Fleming había ayudado.
"Yo
quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de
mi hijo".
"No,
yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", el granjero escocés
contestó.
En
ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.
"¿Es
su hijo?" el noble preguntó.
"Sí",
el granjero contestó orgullosamente.
"Le
propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo
nivel de educación que mi hijo disfrutará.
Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta
convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos".Y
el granjero aceptó.
El
hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al tiempo, se
graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en Londres, y
siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander
Fleming, el descubridor de la Penicilina.
Años
después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba
enfermo de pulmonía.
¿Qué
salvo su vida esta vez? ....La penicilina.
El
nombre del noble? Sir
Randolph Churchill. El
nombre de su hijo? Sir
Winston Churchill.
Alguien
dijo una vez: Lo que va,
regresa.
Trabaja
como si no necesitaras el dinero.
Ama
como si nunca hubieses sido herido.
Baila
como si nadie estuviera mirando.
Canta
como si nadie escuchara.
Vive
como si fuera el Cielo en la Tierra.
Retransmítelo
y alégrale el día a alguien, nada pasará si no lo haces.
Pero si lo haces, alguien tal vez sonreirá gracias a tí...

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Los tres
ancianos
Una mujer salía de su casa y vio a tres ancianos de
larga y blanca barba sentados al frente. No los reconoció y dijo:
"No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor pasen y
acepten alguna cosa para comer". "¿Se encuentra el hombre de la
casa dentro?", preguntaron.. "No", dijo ella, "El
salió".. "Entonces no podemos pasar" contestaron.
En la tarde cuando su esposo llegó
a casa, le dijo lo que le había pasado."Ve a decirles que estoy en
casa e invítalos a pasar" La mujer salió e invitó a los hombres a
que pasaran. "No pasamos a una casa juntos", respondieron.
"¿Por qué?" quiso saber ella..
Uno de los ancianos le explicó:
"Su nombre es Riqueza", apuntando a uno de sus amigos, y
apuntando al otro dijo: "El es Éxito, y yo soy Amor". Después
agregó: "Ahora ve y discute con tu esposo a cual de nosotros deseas
en tu casa"
La mujer entró y le dijo a su
esposo lo que se había dicho. Su esposo se regocijó. "¡¡Qué
bueno!!", dijo. "Dado que este es el caso, invitemos a Riqueza.
¡Dejemos que venga y llene nuestra casa de riqueza!". Su esposa no
estuvo de acuerdo.. "Querido mío, ¿por qué no invitamos a
Éxito?"
La hija estaba escuchando desde el
lado opuesto de la casa. Saltó con su propia sugerencia: "¿No será
mejor invitar a Amor?". "Nuestra casa estará entonces llena de
amor!!".
"Hagamos caso del consejo de
nuestra hija", dijo el esposo a su esposa. "Sal e invita a Amor
a ser nuestro huésped".
La mujer salió y le preguntó a los tres ancianos. "¿Cuál de
ustedes es Amor?, por favor pase y sea nuestro huésped". Amor se
puso de pie y empezó a caminar hacia la casa.
Los otros dos también se
pusieron de pie y lo siguieron. Sorprendida la señora, les
preguntó a Riqueza y Éxito: "Solamente invité a Amor. ¿por qué
están pasando ustedes?". Los ancianos respondieron: "Si usted
hubiera invitado a Riqueza o a Éxito, los otros dos nos hubiéramos
quedado afuera, pero como usted invitó a Amor, dondequiera que él va,
nosotros lo acompañamos".
Dondequiera que haya amor, también
hay riqueza y éxito !!!!!! Mi deseo para ti... Donde haya dolor, te deseo
paz y bondad. Dondequiera que haya dudas, te deseo una renovada confianza
en tu habilidad para despejarlas. Donde hay desconfianza, o agotamiento,
te deseo comprensión paciencia y renovada fuerza. Donde haya temor,
te deseo amor y valor.
autor desconocido
COLABORACION ENVIADA POR:
Omar Alejandro Contreras - Mérida, Yucatán, México.
Eva Pérez - Buenos Aires, Argentina.
EL
Banquero y El Pescador
Un banquero
de inversión estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó
un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes
amarillos de buen amaño. El banquero
elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto
tiempo le
había tomado pescarlos.
El pescador
respondió que sólo un poco de tiempo. El banquero quego le preguntó
porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado.
El pescador
dijo que él tenía lo suficiente para
satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El banquero
luego preguntó: Pero, ¿qué haces con el
resto de tu tiempo?
El pescador
dijo: Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, tomo siesta
con mi señora, María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y
toco guitarra con mis amigos.
Tengo una vida placentera y ocupada.
El banquero
replicó: Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte.
Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un
bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar
varios botes y eventualmente tendrías una
flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un
intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y
eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la
producción, el procesamiento y la distribución.
Deberías
salir de este pequeño pueblo e irte a la capital, donde manejarías tu
empresa en expansión.
El pescador
preguntó: Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso? A lo cual respondió el
banquero: Entre 15 y 20 años.
¿Y
luego qué?
El banquero se rió y dijo que esa era la mejor
parte. Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de
acciones) y vender las acciones de tu empresa al público.
Te volverás rico, tendrás millones. Millones...
y
¿luego qué?
Dijo el banquero: Luego te puedes retirar. Te moverás a un
pueblito en la costa donde puedas dormir hasta tarde, pescar un poco,
jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer,
caer todas las noches al pueblo donde tomes vino y
toques guitarra con tus amigos.
El
pescador respondió: ¿Acaso eso no es lo que tengo ya?
Cuántas
vidas desperdiciadas buscando lograr una
felicidad que ya se tiene, pero que muchas veces no vemos
Hay que valorar lo
que tenemos

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¿Dónde
escondieron La Felicidad?
En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al
hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno
de ellos dijo:- Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y
semejanza, van a tener un
cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos
pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos
creando nuevos dioses.
Debemos quitarles algo, pero,
?Que les quitamos? Después de mucho pensar uno de ellos dijo:- ¡ya se!,
vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser
en donde esconderla para que no la encuentren jamás. Propuso el
primero: - Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo; a
lo que inmediatamente repuso otro: no, recuerda que les dimos
fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la
encuentra uno, ya todos sabrán donde esta.
Luego propuso otro:- Entonces
vamos a esconderla en el fondo del mar, - y otro contesto:- No, recuerda
que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una máquina
por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrara.
Uno mas dijo: -escondámosla en
un planeta lejano a la Tierra. Y le dijeron:- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un
día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas
y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales
a nosotros.
- El último de ellos, era un
Dios que había permanecido en silencio
escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás
dioses, analizó en silencio
cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: - Creo saber en
donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, Todos voltearon
asombrados y preguntaron al unísono: ¿En donde?
"La esconderemos
dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola
fuera, que no la encontraran."
Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el
hombre se pasa la vida
buscando la felicidad sin saber que la trae consigo... Estos son buenos
días.......para ser FELIZ!
COLABORACION ENVIADA POR:
Cecilia Franceschini - Buenos Aires - Argentina
Diana - Longchamps – Argentina
El
árbol confundido
Había
una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que
podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos,
perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.
Todo
era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El
pobre tenía un problema: "No sabía quién era.""Lo que te
falta es concentración", le decía el manzano, "si realmente lo
intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?"
-
No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y
"¿Ves que bellas son?" Y el árbol desesperado, intentaba todo
lo que le sugerían, y como no lograba
ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.
Un
día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver
la desesperación del árbol, exclamó: - No te preocupes, tu problema no
es tan grave, es el mismo de muchísimos seres
sobre la tierra. Yo te daré la solución. No
dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo,
conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el
búho desapareció. - ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...?
¿Conocerme...?,
se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y
cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo
escuchar su voz interior diciéndole: - Tú jamás darás manzanas porque
no eres un manzano, ni florecerás cada primavera
porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer
grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza
al paisaje... Tienes una misión
"Cúmplela".
Y
el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.Así, pronto
llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.Y sólo entonces el
jardín fue completamente feliz.
Y
tu... ¿dejas crecer el roble que hay en ti? En la vida, todos tienen un
destino que cumplir, un espacio que llenar. No permitas que nada ni nadie
te impida conocer y compartir la maravillosa esencia
de tu ser. Autor desconocido.
COLABORACION
ENVIADA POR: Ma. Rebeca Lango - México.
El corazón ... como
papel arrugado
Cuando era joven, mi carácter fuerte, impulsivo
y explosivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La
mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía
avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día mi maestro, quien me vio dando excusas a
un compañero de salón después de una explosión de ira, me llevó a un
aula, me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:
"¡Estrújalo!".
Asombrado, obedecí, lo arrugué e hice con él
una bolita. Luego me dijo: "Ahora déjalo como estaba antes" ...
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el
papel quedó lleno de pliegues y arrugas.
El profesor me dijo: "El corazón de las
personas es como este papel... La impresión que dejas en ellos, será tan
difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues que has hecho en el
papel" ... Así aprendí a ser más comprensivo y paciente.
Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese
papel arrugado. La impresión que dejamos en los demás es imposible de
borrar ... más aún cuando lastimamos con nuestras reacciones o con
nuestras palabras ... Luego queremos enmendar nuestro error, pero ya es
tarde

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El Mulo y El
Pozo
Había en cierta granja un mulo viejo que dio un
paso en falso y fue a dar al fondo de un pozo.
El pobre campesino, que era su dueño,
oyó el desesperado y resonante rebuzno y se acercó al pozo. Sintió lástima
de su mulo, pero después de pensarlo bien, decidió que no valía la pena
tratar de salvar ni el mulo ni el pozo. Así que llamó a sus vecinos, les
contó lo sucedido y les pidió que le ayudaran a llenar de tierra el
pozo. De ese modo el pozo serviría por lo menos como tumba, y el mulo no
sufriría más.
Cuando comenzaron a lloverle los
primeros montones de tierra, el mulo casi se muere del susto. Pero al
sentir el golpe de la cuarta y la quinta palada, se
le ocurrió una idea. Cayó en la cuenta de que cada vez que le caía
encima un montón de tierra, debía quitársela de encima sacudiéndose, y
dar un paso hacia arriba, pisoteando la tierra que caía. En
efecto, eso es lo que hizo, golpe tras golpe, palada tras palada, montón
tras montón.
«¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y
sube! ¡Sacúdete y sube!», se repetía en voz alta para no perder el ánimo.
Aguantó el dolor de los golpes de la tierra que caía y sofocó la
angustia que sentía, y así, sacudiéndose y subiendo, venció el pánico
que lo invadía.
Después de mucho sacudirse y
pisotear, y ante el asombro general, el viejo mulo, exhausto y maltratado,
dio el último paso hacia arriba, por encima de la orilla del pozo, ¡y
pisoteó triunfante la tierra firme del campo! Lo que pudo haberlo
enterrado, a la postre lo desenterró. Había logrado convertir en bendición
esa segura maldición, y todo porque supo enfrentarse a la adversidad.
He aquí la moraleja en verso: Si al
fondo llegas, y te echan tierra,
en lugar de desesperarte, ¡anímate, mira hacia arriba y usa la tierra
para desenterrarte!
Esta simpática fábula ilustra el
siguiente refrán: «Nadar río abajo no cuesta trabajo; nadar río
arriba: ¡eso sí que cuesta fatiga!»1 Refranero general ideológico español,
compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989),
p. 198.
Pensémoslo bien. Si con la sola
fuerza de voluntad somos capaces de nadar contra la corriente, ¿cuánto más
podremos hacer en tiempos de angustia si acudimos a Dios? Con el Señor a
nuestro lado, podemos vencer los obstáculos más imponentes de la vida.
Esa fue precisamente la conclusión
a que llegó David cuando el Señor lo libró del rey Saúl y de todos sus
enemigos. De ahí que el salmista de Israel le dedicara al Señor soberano
Jehová los siguientes versos:
"Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas
de la muerte. En mi angustia... clamé a mi Dios, y... ¡mi clamor llegó a
sus oídos!... Me sacó a un amplio espacio;...
contigo, Dios mío, podré asaltar murallas.2 Sal 18:5,6,19,29"

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