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Cuentos e historias para meditar.

   

 

El cachorro
El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que leía: "Cachorritos en venta".
 
 Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: "¿Cuál es el precio de los perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la mano en su
bolsillo y sacó unas monedas: "Solo tengo $2.37... ¿puedo verlos?".
 
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito
rezagado que cojeaba.
  "¿Qué le pasa a ese perrito?", preguntó.
 
 El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.
  El niñito se emocionó mucho y exclamó: " Ese es el perrito que yo quiero comprar!". Y el hombre replicó: "No, tu no vas a comprar ese cachorro, si tu realmente lo quieres, yo te lo regalo". Y el niñito se  disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale.  El vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo.
 
 De hecho, si Ud. me permite, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo".
 
 El hombre contesto: "Tu en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo.  El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".
 
 El niñito se agacho y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miro de nuevo al hombre y le dijo: "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda".
 
 El hombre estaba ahora entendiendo la situación, y con sus ojos llenos de lágrimas y sonriendo al niño le dijo: "Hijo, solo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".
 
Y tú, ¿intentas comprender a los demás?.
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autor desconocido
Enviado por:
 Alvaro Cordero Vega - Costa Rica
 Graciela Esther Sánchez - Martinez - Buenos Aires
 Maria del Carmen Espinoza - México


Tres consejos
Una pareja de recién casados era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior.

Un día el marido, luego de pensarlo mucho,  le hizo la siguiente propuesta a su esposa:- Querida, voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar, y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos, sólo te pido una cosa, que me esperes y mientras yo este lejos, me seas fiel, pues yo te seré fiel a ti.

 Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estuviera necesitando de alguien, para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó, se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también.
El pacto fue el siguiente:- Déjeme trabajar por el tiempo que yo necesite y entienda que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, Ud. me dará el dinero que yo haya ganado.

Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acercó a su patrón y le dijo:- Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa.- El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien?  Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos, y no te doy el dinero, y te vas. 

Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos, y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta. 

Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo:QUIERO LOS TRES CONSEJOS El patrón le recordó:- Si te doy los consejos, no te doy el dinero.Y el empleado respondió:- Quiero los consejos...El patrón entonces le aconsejó:

1. NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA, caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde. 

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así:- AQUÍ TIENES TRES PANES, estos dos para comer durante en viaje y este, el tercero, es para comer con su esposa cuando llegues a tu casa. 

El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba. 

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó:- ¿Para donde vas? Él le respondió:- Voy a un lugar muy distante que queda a mas de veinte días de caminata por esta carretera...La persona le dijo entonces: - Este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días. El joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, entonces volvió a seguir por el camino normal. Días después supo por comentarios en un pueblo cercano que el atajo lo llevaba seguro a una emboscada. 

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión donde poder hospedarse, pagó la tarifa por día y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se despertó asustado con gritos aterradores. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito.Cuando  estaba abriendo la puerta se acordó del segundo consejo. Regresó a la cama, y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó si no había escuchado los gritos, y él le contestó que s i lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: -¿Y no sintió curiosidad ?Él le contesto que no. A lo que el dueño le respondió:- Ud. es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues unos ladrones y asesinos, robaron y luego mataron a todos los huéspedes del hotel que salieron asustados de sus habitaciones.

El joven siguió con su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, caminó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. 

Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y notó que ella tenía sobre sus piernas un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad.Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo.

Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, él dijo:- NO VOY A MATAR A MI ESPOSA.- Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta.- Sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella. Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trata de quitársela de arriba, pero no lo consigue. Entonces con lágrimas en los ojos y le dijo:- Yo te fui fiel y tu me traicionaste... Ella espantada le responde: -¿Cómo? Yo nunca te traicioné, te espere durante veinte años.Él entonces le preguntó:- ¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contestó:- AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy, él tiene veinte años de edad.

Entonces el marido entró, conoció, abrazo a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos.DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación. 

Para meditar:
Y tu...? tomas el dinero o los consejos... tomas los caminos con atajos, sientes curiosidad por el mal y tomas decisiones en momentos de odio y dolor?? Piénsalo.... "La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca ¡cómo los hiciste sentir!".-----------------------------------------------

Autor desconocido
Enviado por:
Alvaro Cordero Vega - Costa Rica
Carmen Fernandez - Cancun, México


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Una ciudad llamada Kammir
Un día, un hombre que yo definiría como un buscador, sintió que debería ir a la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones  que venían de un lugar desconocido de si mismo, de modo que dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó a lo lejos la ciudad de Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores bellas. La rodeaba por completo una especie de valla de madera lustrada. Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y camino lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió sobre una de las piedras, aquella inscripción: Aquí yace Abdul Tareg vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días. Se sobrecogió un poco al darse cuenta que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lapida. Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estuviera enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta que la piedra de al lado tenía también una inscripción. Se acercó a leerla decía: Aquí yace Yamir Kalib vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.

El buscador se sintió terriblemente abatido. Ese hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una leyó las lapidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. Pero lo que más lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años.

Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio, que pasaba por ahí, se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar. No, ningún familiar dijo el buscador. ¿Qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente que los ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano respondió: Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que sucede es que Aquí tenemos una vieja costumbre. Le contare: Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta como ésta que tengo aquí colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la izquierda, que fue lo disfrutado... a la derecha, cuanto tiempo duro el gozo.

Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿una semana? ¿dos? ¿tres semanas y media? Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso de la primera noche, ¿cuanto duró? ¿el minuto y medio del beso..? ¿dos días..? ¿una semana..? Y el casamiento de sus amigos..? ¿Y el viaje mas deseado..? ¿Y el encuentro con quien vuelve de un país lejano..? ¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de esas sensaciones...? ¿Horas?  ¿días? así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos.

Cuando alguien muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque es, amigo caminante, el único y verdadero tiempo VIVIDO.

y tu libreta, ¿cuanto tiempo tiene?

Vive la vida a plenitud "y con propósito,"* para que esa libreta que llevas por dentro sea la que tenga mas años de "VERDADERO TIEMPO VIVIDO"

Extraído del libro Cuentos para Pensar - Jorge Bucay
* Entre comillas del webmaster


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Damón y Pitias

Esta historia transcurre en la ciudad-estado siciliana de Siracusa, en el siglo IV antes de Cristo. El orador romano Cicerón nos cuenta que Damón y Pitias eran seguidores del filosofo Pitágoras. Aún hoy, su historia es ejemplo de la amistad sin reservas que brinda todos los motivos para la confianza y no deja margen para la duda.

Damón y Pitias habían sido excelentes amigos desde la infancia. Cada cual confiaba en el otro como en un hermano,  y cada cual sabía en su corazón que sería capaz de todo por su amigo. Con el tiempo llegó el momento de demostrar la hondura de su devoción.

Sucedió de esta manera. Dionisio, el monarca de Siracusa, se fastidió cuando oyó los discursos que pronunciaba Pitias. El joven estudioso decía al público que ningún hombre debía ejercer poder ilimitado sobre otro, y que los tiranos eran reyes injustos.

 En un arrebato de ira, Dionisio convocó a Pitias y su amigo.- ¿ Quiénes creéis que sois, para sembrar el descontento entre la gente ? - Preguntó.  Yo sólo digo la verdad - respondió Pitias -. No puede haber nada de malo en ello.- ¿ Y tu verdad sostiene que los reyes tienen demasiado poder y que sus leyes no son buenas para sus súbditos ?

 - Si un Rey ha tomado el poder sin autorización del pueblo, eso es lo que yo diría.- Estas palabras son traición - gritó Dionisio -. Estas conspirando para derrocarme. Retráctate de tus palabras, o enfrenta las consecuencias.- No me retractaré - respondió Pitias.- Entonces morirás. ¿ Tienes un último pedido ?- Sí. Déjame ir a casa para despedirme de mi esposa y mis hijos, y para poner mis cosas en orden.- Veo que no sólo crees que soy injusto, sino que además soy estúpido -rió desdeñosamente Dionisio -. Si te dejo salir de Siracusa, no volveré a verte.

- Te haré un juramento.- ¿ Qué clase de juramento podrías hacer que me indujera a creer que regresarás?- preguntó Dionisio. En ese momento Damón, que había permanecido en silencio, se adelantó.- Yo seré su garantía - dijo -. Reténme en Siracusa, como prisionero, hasta el regreso de Pitias. Nuestra amistad es bien conocida. Puedes tener la certeza de que Pitias regresará mientras me tengas aquí. Dionisio estudió en silencio a ambos amigos.- Muy bien - dijo al fin-. Pero si deseas tomar el lugar de tu amigo, debes estar dispuesto a aceptar su sentencia si él rompe su promesa.

Si Pitias no regresa a Siracusa, morirás en su lugar. - Él mantendrá su palabra - respondió Damón -. No tengo la menor duda de ello. Pitias obtuvo autorización para irse por un tiempo, y Damón fue a dar a la cárcel.

Al cabo de varios días, como Pitias no aparecía, Dionisio no pudo con su curiosidad y fue a la prisión para ver si Damón se arrepentía del trato que había hecho. - Tu tiempo se está acabando - se mofó el monarca de Siracusa -. Será inútil pedir piedad. Fuiste un necio en confiar en la promesa de tu amigo. ¿ De veras creíste que sacrificaría su vida por tí o por cualquier otro ? - Sólo ha sufrido una demora - respondió Damón sin inmutarse -. Los vientos le han impedido navegar, o tal vez ha sufrido un accidente en la carretera. Pero si es humanamente posible, él regresará a tiempo. Creo en su virtud tanto como en mi existencia. Dionisio se asombró de la confianza del prisionero. - Veremos - dijo, y dejó a Damón en su celda.

Llegó el día fatal. Damón fue sacado de la prisión y conducido ante el verdugo. Dionisio lo saludó con una sonrisa socarrona. - Parece que tu amigo no ha llegado - rió -. ¿ Qué piensas ahora de él ? - Es mi amigo - respondió Damón -. Confío en él.

 Y mientras hablaba, las puertas se abrieron y Pitias entró tambaleándose. Estaba pálido y magullado, y apenas podía hablar de cansancio. Se arrojó en brazos de su amigo. - Estás a salvo, loados sean los dioses - jadeó -. Parece que los hados conspiraban contra nosotros. Mi barco naufragó en una tormenta, y luego me atacaron salteadores. Pero me negué a abandonar mis esperanzas, y logré llegar a tiempo. Estoy dispuesto a cumplir mi sentencia de muerte.

Dionisio quedó atónito al oír estas palabras, y sus ojos y su corazón se abrieron. Era imposible resistir el poder de semejante constancia. - La sentencia queda revocada - declaró -. Nunca creí que tanta fe y lealtad pudieran existir en la amistad. Me has demostrado cuán equivocado estaba, y es justo que seas recompensado con tu libertad. Pero a cambio os pediré un gran servicio.
- ¿ A qué te refieres ? - preguntaron los amigos. - Enseñadme a formar parte de una amistad tan noble.

Autor: William J. Bennett.
COLABORACIÓN ENVIADA POR: Luis Eduardo Bortoletto - Córdoba - Argentina


Una historia real

Su nombre era Fleming, y era un granjero escocés pobre.

Un día, mientras intentaba ganarse la vida para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano.

Dejó caer sus herramientas y corrió al pantano. Allí, encontró hasta la cintura en el estiércol húmedo y negro a un muchacho aterrado, gritando y esforzándose por liberarse.

El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría ser una lenta y espantosa muerte.

Al día siguiente, llegó un carruaje elegante a la granja. Un noble, elegantemente vestido, salió y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero Fleming había ayudado.

"Yo quiero recompensarlo", dijo el noble. "Usted salvó la vida de mi hijo".

"No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice", el granjero escocés contestó.

En ese momento, el hijo del granjero vino a la puerta de la cabaña.

"¿Es su hijo?" el noble preguntó.

"Sí", el granjero contestó orgullosamente.

"Le propongo hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo disfrutará.  Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que nosotros dos estaremos orgullosos".Y el granjero aceptó.

El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y, al tiempo, se graduó en la Escuela Médica del St. Mary's Hospital en Londres, y siguió hasta darse a conocer en el mundo como el renombrado Dr. Alexander Fleming, el descubridor de la Penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado del pantano estaba enfermo de pulmonía.

¿Qué salvo su vida esta vez? ....La penicilina.

El nombre del noble? Sir Randolph Churchill. El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.

Alguien dijo una vez:  Lo que va, regresa.

Trabaja como si no necesitaras el dinero.

Ama como si nunca hubieses sido herido.

Baila como si nadie estuviera mirando.

Canta como si nadie escuchara.

Vive como si fuera el Cielo en la Tierra.

Retransmítelo y alégrale el día a alguien, nada pasará si no lo haces.  Pero si lo haces, alguien tal vez sonreirá gracias a tí...


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Los tres ancianos

Una mujer salía de su casa y vio a tres ancianos de larga y blanca barba sentados al frente. No los reconoció y dijo: "No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor pasen y acepten alguna cosa para comer". "¿Se encuentra el hombre de la casa dentro?", preguntaron.. "No", dijo ella, "El salió"..  "Entonces no podemos pasar" contestaron.

En la tarde cuando su esposo llegó a casa, le dijo lo que le había pasado."Ve a decirles que estoy en casa e invítalos a pasar" La mujer salió e invitó a los hombres a que pasaran. "No pasamos a una casa juntos", respondieron. "¿Por qué?" quiso saber ella..

Uno de los ancianos le explicó: "Su nombre es Riqueza", apuntando a uno de sus amigos, y apuntando al otro dijo: "El es Éxito, y yo soy Amor". Después agregó: "Ahora ve y discute con tu esposo a cual de nosotros deseas en tu casa"

La mujer entró y le dijo a su esposo lo que se había dicho. Su esposo se regocijó. "¡¡Qué bueno!!", dijo. "Dado que este es el caso, invitemos a Riqueza. ¡Dejemos que venga y llene nuestra casa de riqueza!". Su esposa no estuvo de acuerdo.. "Querido mío, ¿por qué no invitamos a Éxito?"

La hija estaba escuchando desde el lado opuesto de la casa. Saltó con su propia sugerencia: "¿No será mejor invitar a Amor?". "Nuestra casa estará entonces llena de amor!!".

"Hagamos caso del consejo de nuestra hija", dijo el esposo a su esposa. "Sal e invita a Amor a ser nuestro huésped".
La mujer salió y le preguntó a los tres ancianos. "¿Cuál de ustedes es Amor?, por favor pase y sea nuestro huésped". Amor se puso de pie y empezó a caminar hacia la casa.

Los otros dos también se pusieron  de pie y lo siguieron. Sorprendida la señora, les preguntó a Riqueza y Éxito: "Solamente invité a Amor. ¿por qué están pasando ustedes?". Los ancianos respondieron: "Si usted hubiera invitado a Riqueza o a Éxito, los otros dos nos hubiéramos quedado afuera, pero como usted invitó a Amor, dondequiera que él va, nosotros lo acompañamos".

Dondequiera que haya amor, también hay riqueza y éxito !!!!!! Mi deseo para ti... Donde haya dolor, te deseo paz y bondad. Dondequiera que haya dudas, te deseo una renovada confianza en tu habilidad para despejarlas. Donde hay desconfianza, o agotamiento, te deseo comprensión  paciencia y renovada fuerza. Donde haya temor, te deseo amor y valor.

autor desconocido
COLABORACION ENVIADA POR:
Omar Alejandro Contreras - Mérida, Yucatán, México.
Eva Pérez - Buenos Aires, Argentina.


EL Banquero y El Pescador

Un banquero de inversión estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen amaño. El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.

El pescador respondió que sólo un poco de tiempo. El banquero quego le preguntó porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado.

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para  satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El banquero luego preguntó: Pero, ¿qué haces con el  resto de tu tiempo?

El pescador dijo: Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, tomo siesta con mi señora, María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada.

El banquero replicó: Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una  flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a la capital, donde manejarías tu empresa en expansión.

El pescador preguntó: Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso? A lo cual respondió el banquero: Entre 15 y 20 años.

¿Y luego qué?
El banquero se rió y dijo que esa era la mejor parte. Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público.
Te volverás rico, tendrás millones. Millones...

 y ¿luego qué?
Dijo el banquero: Luego te puedes retirar. Te moverás a un pueblito en la costa donde puedas dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu
mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomes vino y  toques guitarra con tus amigos.

 El pescador respondió: ¿Acaso eso no es lo que tengo ya?

 Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una    felicidad que ya se tiene, pero que muchas veces no vemos
Hay que valorar lo que tenemos


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¿Dónde escondieron La Felicidad?

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo:- Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a  tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses.

Debemos quitarles algo, pero, ?Que les quitamos? Después de mucho pensar uno de ellos dijo:- ¡ya se!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser  en donde esconderla para que no la encuentren jamás. Propuso el primero: - Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo; a lo que inmediatamente repuso otro:  no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y  si la encuentra uno, ya todos sabrán donde esta.

Luego propuso otro:- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar, - y otro contesto:- No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir una máquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrara.

Uno mas dijo: -escondámosla en un planeta lejano a la Tierra.  Y le dijeron:- No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros.

- El último de ellos, era un Dios que había permanecido en silencio  escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó  en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: - Creo saber en donde ponerla para que realmente nunca la encuentren, Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:  ¿En donde?

 "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola  fuera, que no la encontraran."  Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre  se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo... Estos son buenos días.......para ser FELIZ!

COLABORACION ENVIADA POR:
Cecilia Franceschini - Buenos Aires - Argentina
Diana - Longchamps – Argentina


El árbol confundido

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era.""Lo que te falta es concentración", le decía el manzano, "si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?"

- No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y "¿Ves que bellas son?" Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba  ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: - No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres  sobre la tierra. Yo te daré la solución. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete,  y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el búho desapareció. - ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...?

 ¿Conocerme...?, se preguntaba el árbol desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: - Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera  porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una  misión "Cúmplela".

 Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso  a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

 Y tu... ¿dejas crecer el roble que hay en ti? En la vida, todos tienen un destino que cumplir, un espacio que llenar. No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia  de tu ser. Autor desconocido.

COLABORACION ENVIADA POR: Ma. Rebeca Lango - México.


El corazón ... como papel arrugado

Cuando era joven, mi carácter fuerte, impulsivo y explosivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día mi maestro, quien me vio dando excusas a un compañero de salón después de una explosión de ira, me llevó a un aula, me entregó una hoja de papel lisa y me dijo: "¡Estrújalo!".

Asombrado, obedecí, lo arrugué e hice con él una bolita. Luego me dijo: "Ahora déjalo como estaba antes" ... Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.

El profesor me dijo: "El corazón de las personas es como este papel... La impresión que dejas en ellos, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues que has hecho en el papel" ... Así aprendí a ser más comprensivo y paciente.

Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado. La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar ... más aún cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras ... Luego queremos enmendar nuestro error, pero ya es tarde


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El Mulo y El Pozo

Había en cierta granja un mulo viejo que dio un paso en falso y fue a dar al fondo de un pozo.

El pobre campesino, que era su dueño, oyó el desesperado y resonante rebuzno y se acercó al pozo. Sintió lástima de su mulo, pero después de pensarlo bien, decidió que no valía la pena tratar de salvar ni el mulo ni el pozo. Así que llamó a sus vecinos, les contó lo sucedido y les pidió que le ayudaran a llenar de tierra el pozo. De ese modo el pozo serviría por lo menos como tumba, y el mulo no sufriría más.

Cuando comenzaron a lloverle los primeros montones de tierra, el mulo casi se muere del susto. Pero al sentir el golpe de la cuarta y la quinta palada, se le ocurrió una idea. Cayó en la cuenta de que cada vez que le caía encima un montón de tierra, debía quitársela de encima sacudiéndose, y dar un paso hacia arriba, pisoteando la tierra que caía. En efecto, eso es lo que hizo, golpe tras golpe, palada tras palada, montón tras montón.

«¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube! ¡Sacúdete y sube!», se repetía en voz alta para no perder el ánimo. Aguantó el dolor de los golpes de la tierra que caía y sofocó la angustia que sentía, y así, sacudiéndose y subiendo, venció el pánico que lo invadía.

Después de mucho sacudirse y pisotear, y ante el asombro general, el viejo mulo, exhausto y maltratado, dio el último paso hacia arriba, por encima de la orilla del pozo, ¡y pisoteó triunfante la tierra firme del campo! Lo que pudo haberlo enterrado, a la postre lo desenterró. Había logrado convertir en bendición esa segura maldición, y todo porque supo enfrentarse a la adversidad.

He aquí la moraleja en verso: Si al fondo llegas, y te echan tierra,
en lugar de desesperarte, ¡anímate, mira hacia arriba y usa la tierra para desenterrarte!

Esta simpática fábula ilustra el siguiente refrán: «Nadar río abajo no cuesta trabajo; nadar río arriba: ¡eso sí que cuesta fatiga!»1 Refranero general ideológico español, compilado por Luis Martínez Kleiser (Madrid: Editorial Hernando, 1989), p. 198.

Pensémoslo bien. Si con la sola fuerza de voluntad somos capaces de nadar contra la corriente, ¿cuánto más podremos hacer en tiempos de angustia si acudimos a Dios? Con el Señor a nuestro lado, podemos vencer los obstáculos más imponentes de la vida.

Esa fue precisamente la conclusión a que llegó David cuando el Señor lo libró del rey Saúl y de todos sus enemigos. De ahí que el salmista de Israel le dedicara al Señor soberano Jehová los siguientes versos:
"Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte. En mi angustia... clamé a mi Dios, y... ¡mi clamor llegó a sus oídos!... Me sacó a un amplio espacio;...
contigo, Dios mío, podré asaltar murallas.2 Sal 18:5,6,19,29"


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Fecha de actualización   martes enero 01, 2008 11:39